



El éxito del invento fue fulminante; el librito de Daguerre Historia y descripción de los procedimientos del daguerrotipo y del diorama, fue traducido a ocho idiomas en un año y medio y reeditado más de 30 veces. Aunque el aparato pesaba 50 kilos, costaba 600 francos y se requerían exposiciones de 15 a 20 minutos para hacer tomas a plena luz del sol su difusión universal fue casi inmediata. Las placas y los aparatos que al principio se compran en París, empiezan pronto a ser fabricados en distintos lugares. Las primeras demostraciones se hacían sobre naturalezas muertas y perspectivas urbanas, pero el daguerrotipo se convierte verdaderamente en un negocio rentable por su aplicación al retrato; todo favorecía esta especialización: la “fidelidad extrema” que se atribuía al medio, y el bajo costo para el cliente, al menos si se compara el precio de un daguerrotipo con un retrato al óleo. Este procedimiento y la fotografía sobre papel permitieron una extensión general de la propia imagen, primero entre la burguesía ya las clases medias y luego del proletariado. “Poseer el rostro” de los familiares o de los amigos ya no era un privilegio aristocrático, sino algo común a muchas personas. Es verdad que el número de retratos que poseía cada familia estaba entonces en relación directa con el nivel económico, pero ya nadie pudo dejar de sentir que el objetivo de la cámara introducía una nueva concepción del mundo democrática, igualitaria: para las placas sensibles, la monarquía no se diferenciaba del humilde tendero o artesano. Esta supuesta objetividad implacable fue la causa primordial de la mayoría de los ataques y elogios que recibió durante el siglo XIX la fotografía; para muchos iba destinada a destruir “el arte”, pero con flacos resultados (la despreciaban por el intento de copiar la imagen divina). Pero para otros mayoría de los daguerrotipistas de este período, intentaron imitar los procedimientos de los pintores (poses, composiciones...) haciendo unos esfuerzos que hoy son demasiado atacados, pero que resultaron fundamentales para granjear al nuevo medio un apoyo mayoritario. En cualquier caso, aparece claro que la fotografía trastocó prejuicios considerados inmutables; con el transcurso del tiempo, su supremacía indiscutida en el dominio de la representación visual condicionará el desarrollo de la pintura convirtiéndola en un medio marginal y hará desaparecer casi por completo los restantes procedimientos utilizados para producir imágenes en serie.